Cada matriz tiene su origen — geológico, si proviene de una cantera; antropogénico, si el árido proviene de una demolición o de un sitio contaminado. Cada uno de estos materiales se comporta de manera diferente cuando se lava, y la tarea de nuestro laboratorio comienza con la caracterización del material y continúa durante todo el ciclo de vida de la planta, interviniendo en tres momentos distintos.
Tras la recepción de una muestra de material a tratar, comienzan los procesos de análisis. En el centro de esta fase se encuentra nuestra máquina piloto para el lavado de áridos, que simula a escala lo que hará la instalación final, produciendo tres resultados:
- Agua turbia
La «materia prima» indispensable para todas las pruebas posteriores. - Comprobación de la cantidad de finos
Un material declarado «sucio al 5%» puede resultar «sucio al 20%»: obtenemos el dato real y evitamos errores de dimensionamiento que, una vez construido el sistema, resultarían muy problemáticos. - Curva granulométrica
La distribución del tamaño de las partículas: un análisis práctico que proporcionamos directamente, ahorrando al cliente tiempo y costes de un laboratorio externo.
Siguen las pruebas de floculación (en vasos y cilindros graduados, para identificar el mejor floculante y su dosificación óptima, y dimensionar clarificador y centralitas de floculación) y las pruebas de deshidratación (filtrando el lodo espesado, para dimensionar y configurar la filtro prensa, eligiendo la presión de filtración, el espesor de la cámara filtrante y el tipo de y evaluando un eventual acondicionamiento químico, como por ejemplo con la leche de cal).





